7 recomendaciones para comer más lento

¿Te ha pasado que sales con tus amigos a algún restaurante y eres el que primero acaba su comida, con diferencia notable? O que, ¿al sentarte a la mesa luego de comer tienes que esperar un largo periodo mientras los demás terminan? Si no eres tú, seguramente conoces a alguien así y muchas veces ellos se enorgullecen de comer a alta velocidad, sin saber los problemas que eso ocasiona a la salud

Si tú eres de los que comen más rápido de lo normal, lo primero que hay que hacer es aceptar que se trata de un problema y no de una virtud.

Al ser una situación que puede comprometer tu salud es necesario tratarla, pero muchos no le dan la importancia que en realidad tiene. Por eso, el primer paso es admitir que existe un hábito dañino para poder decidir deshacernos de él.

Quizá te parezca una exageración, pero la ingesta rápida de alimentos puede tener numerosas consecuencias negativas para la salud. Empezando porque al comer rápido no masticas los alimentos de forma adecuada, lo que no permite que se forme el bolo alimenticio como debe ser. En otras palabras, muchos alimentos pasan al estómago sin ser masticados, causando problemas de digestión por la dificultad del cuerpo de metabolizar dichos alimentos.

Por otro lado, cuando comes muy rápido, no le das tiempo al estómago de mandar al cerebro la señal de saciedad, lo que hace que sigas comiendo incluso cuando tu capacidad estomacal está al tope. Luego, cuando por fin tu cerebro recibe la señal de que el estómago está lleno, es muy tarde y habrás comido de más.

Cuando comer muy rápido se vuelve parte de tu estilo de vida las personas tienden a aumentar de peso, lo que además trae problemas de hipertensión, cansancio crónico, colesterol alto, diabetes, entre otras consecuencias.

Si estás aquí es porque deseas saber cómo hacer para comer a un ritmo adecuado para tu organismo y a continuación encontrarás algunas recomendaciones:

  • Trata de tomarte al menos 20 minutos para degustar los alimentos. Este tiempo es el ideal ya que es aproximadamente lo que el estómago se tarda para avisarle al cerebro que ya está satisfecho. Al principio, puedes monitorear el tiempo hasta que te acostumbres a comer con más calma.
  • Mastica bien. Cuando te concentras en masticar cada bocado triturarás mejor los alimentos, lo que te ahorrará problemas de indigestión. No tienes que contar las veces que masticas ni tener un cronómetro. Simplemente mastica hasta que los mismos alimentos -con ayuda de la lengua- encuentren su camino hacia el final de la boca listos para ser tragados. Una manera de saber que ya has masticado lo suficiente es porque no tendrás que hacer ningún esfuerzo para tragar. La comida se deslizará fácil por la garganta.
  • Pon los cubiertos sobre la mesa después de cada bocado. Cuando mantienes los cubiertos en las manos, estarás listo para preparar un nuevo bocado y llevarlo a la boca incluso antes de terminar de procesar el anterior. Para evitar esto, deja los cubiertos en la mesa o el plato hasta que estés preparada para comer otro bocado.
  • Deja de lado las distracciones. Cuando comes con el teléfono, tu ordenador o libro cerca, no te permites concentrarte en la comida, por lo que comes rápido, lento o como sea y ni te das cuenta. Para formar el hábito de alimentarte a una velocidad razonable, mejor concéntrate en la comida en vez de entretenerte con factores externos.
  • Una vez que estás satisfecho deja de comer. Tu cuerpo conoce cuáles son las porciones necesarias para ti y no ganas nada con forzarte a comer demás. A menos que, al no estar acostumbrado a comer lento, te aburras al haber comido solo unos cuantos bocados. Esto puede pasar, para esos casos es mejor que no pares de comer por aburrimiento, solo por saciedad.
  • Reduce los periodos de tiempo entre comidas. Cuando comes más lento, consumes menos cantidad de alimento, lo que hará que te de hambre más rápido. Prepárate para esto con snacks saludables en vez de esperar con el estómago vacío. Si lo haces, te será más difícil comer a una velocidad adecuada la próxima vez que tengas acceso a la comida.
  • Establece un lugar adecuado para tener tus comidas importantes. Si comes mientras trabajas o estás conduciendo -por ejemplo- va a ser mucho más difícil monitorear el tiempo y la calidad de tus comidas. Por esta razón es necesario que hagas un paréntesis en tu vida laboral/estudiantil para comer. Regálate ese momento y si es posible, consigue compañía para hacerlo.

La alimentación es uno de los aspectos más importantes de la salud, por lo cual no debe ser descuidada bajo ninguna circunstancia. Esto demuestra que te importas, aprecias y tienes una autoestima saludable.

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