¿Cómo luchar contra los niños quisquillosos al comer?

Uno de los problemas más comunes de todos los padres es la alimentación de sus hijos. Muchos niños son quisquillosos al comer y ni siquiera intentan probar nuevas comidas a ver si les gusta o no, son tan testarudos que se rehúsan a probar cualquier cosa y hacen berrinches hasta obtener lo que quieren.

Hay muchas cosas que un niño puede aprender de su madre, desde lecciones de negocio hasta lecciones de vida, como lo es comer lo que está en el plato y por eso es importante combatir a este tipo de niños para ofrecerles un mejor futuro lleno de deliciosas comidas.

Hay muchas razones por las cuales un pequeño puede decidir no comer algo y esto es totalmente normal, pues hasta los adultos tenemos alimentos que nos encantan y otros que no tanto; sin embargo, el problema aparece cuando este rechazo se hace frecuente y cada vez más grave.  

Quizá es que no le guste la comida que prueba, pero cuando empieza a rehusarse a probar nuevas cosas e incluso rechaza comida que antes le gustaba; la situación se vuelve más complicada. Los niños no son tontos, al igual que los adultos saben qué cosas saben más dulces, que las comidas fritas aunque son dañinas son deliciosas y prefieren comer comida poco nutritiva antes de probar algo diferente. 

Allí entra en juego un factor importante, tú, como padre… ¿cómo reaccionarás a esto? Puedes darle lo que desea para evitarte peleas y hacer que coma, pero estás comprometiendo su nutrición, tu autoridad como padre y su valentía de al crecer atreverse a hacer cosas nuevas. Puede que lo que venga sea una batalla campal, pero es una batalla necesaria para asegurarle a tu pequeño lo mejor para su bienestar.

¿Cómo enfrentarnos al problema?

Lo primero que hay que saber es que no debe haber gritos ni castigos, pues ningún niño debería ver la hora de comer como algo que debe hacer a la fuerza, esto ocasionará el resultado contrario al que deseas. Tu objetivo es hacer que entienda que es necesario comer otros alimentos, impulsarlo a probar cosas nuevas pues aunque puede que no le gusten también podrán gustarle mucho y a la larga esperar que ciertos alimentos le gusten.

  1. Ofrece la comida en distintas presentaciones:

Tu niño ve el brócoli y rechaza comérselo, pero ¿has intentado hacer sopas con este ingrediente? ¿Cortarlo en pequeñísimos trozos y echárselo a la comida? Aunque a la larga quieres que se coma su pedazo de brócoli, primero es necesario acostumbrarlo al sabor de él; así que no temas dárselo de comer mediante opciones creativas.

  1. Empieza con porciones pequeñas y con variedad:

Digamos que a tu hijo le encantan las patatas fritas y tú quieres que coma tomates, pues sírvele sus patatas preferidas y tomates al lado; sé firme y déjale saber que se podrá comer su comida favorita si prueba los tomates con al menos dos bocados.

Puede que tu hijo lo haga de mala gana al inicio pero entenderá que de no hacerlo, no podrá obtener lo que desea. Sigue haciendo esto a diario hasta acostumbrarlo, ya verás como después de unos días estará comiéndose todos los tomates.

  1. Asegúrate que tu hijo tenga hambre y dale una única opción:

No tienes por qué cocinar dos tipos de comida solo para poder complacer a un miembro de tu familia, así que una buena estrategia es mostrarle a tu hijo que solo tiene una opción y que esa opción es la que se encuentra servida. Puede que se disguste, llore y grite pero finalmente tendrá que comerse lo que está en la mesa aunque sea por bocaditos. 

Cuando tu pequeño vea que no cederás ante él, que no hay más nada que comer y que tiene muchísima hambre entonces no tendrá alternativa más que aceptar lo que le toca.

  1. Haz de la comida un momento de aprendizaje y diversión:

Los niños son muy inteligentes y también quieren jugar todo el tiempo, por esa razón, puedes convertir la hora de comer en un momento divertido haciendo figuras con el plato o incluso una competencia de quién come más vegetales en la mesa.

Enséñale que los niños fuertes comen espinacas como Popeye o que Hulk es verde porque come mucha lechuga, sé más inteligente que él al unir lo que le gusta con las cosas que todavía tardan en gustarle.

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